miércoles, 17 de junio de 2009

Ajustarse a la voluntad de Dios

Queridos hermanos:

Jesús vino al mundo a hacer la voluntad del Padre.

María sólo dijo: "Hágase"

Entonces, ¿por qué nos empeñamos en hacer nuestra voluntad?

Hemos de discernir qué quiere el Señor de nosotros.

Es equivocado hacer algo distinto de Su voluntad tanto por debajo como por encima, porque al final lo que pasa es que no se realiza lo que encaja en el plan de Dios. Un ejemplo:

Si el Señor quiere que estés tocando la guitarra en el ministerio de alabanza y tu no lo haces, no está bien; pero tampoco está bien que te vayas al ministerio de oración por los enfermos, o que salgas a la calle a dar de comer a los sin techo.

En las cosas del Señor todo encaja perfectamente y si estás en la Voluntad de Dios todo funciona, el Espíritu se derrama y sientes la unción, la alegría, el gozo,... y te sientes realizado.

Un saludo y que Dios os bendiga.

5 comentarios:

Guerrera de la LUZ dijo...

Aisssssssssss qué bonito¡¡ qué bonito Flames¡¡¡¡¡

Por eso estoy yo tan felicísima, porque se que, aunque no lo entienda, estoy donde el Señor me necesita en este momento y me siento totalmente realizada.

Qué bien me ha venido leer tu post en este preciso momento de mi vida.

Un abrazo muy grande (no hay derecho a que nos dejes tánto tiempo, yo estoy segura de que el Señor quiere que postees un poquito más, jo)

PD: suelen preguntar por ti en el blog del padre Fortea.

Que el Espíritu Santo siga derramándose fuértemente sobre ti.

Juanjo dijo...

Un discurso irreprochable: Si debemos hacer la voluntad de Dios, esto es cumplir sus planes, ¿por qué nos empeñamos en hacer nuestra voluntad?.

No es que yo quiera ser el eco del post, pero, escribiendo la idea principal y haciéndola resonar en mi mente, veo un pequeño fallo: ¿cómo podemos saber en cada instante cual es la voluntad de Dios para así poder cumplir con ella?.

Un saludo y escribe mas a menudo que el teclado no dá calambre

Margalida dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
merche dijo...

Yo pienso que para saber lo que Dios quiere de nosotros, lo mejor es preguntárselo a Él. Ponerse delante del Santísimo, es un sitio privilegiado para escuchar su voz, también la Eucaristía. Dios no habla a través de señales en nuestra vida.
Venid y veréis…

Saludos.

Angelo dijo...

Alguien que escribe cosas tan hermosas debería animarse a seguir con ello. Me quedo con una agradable sensación. Te he descubierto por consejo de Guerrera. Estoy atento a tus novedades si me lo permites. Un saludo