
Ayer tuvimos una nueva efusión del Espíritu en nuestro grupo de Renovación Carismática. En esta ocasión fue brutal.
La misa de cuatro horas se hizo corta y el Señor pasó con una fuerza y un poder impresionante.
Se dieron signos y prodigios y hubo hasta sanaciones físicas.
El Señor repartió muchos carismas y hubo llantos y descansos en el Espíritu.
La música estuvo también muy ungida y se nos enseñó a sintonizar la "radio de Dios" que es la UNCIÓN.
Después de el sacerdote me impusiera las manos me dijo:
"Sé menos de ti en ti y el Señor te dará alas de águila".
Esa es la receta. Cuanto más permites al Señor actuar, mayor gloria se ve. Nuestro ego es muchas veces, interferencia para dejar que se manifieste el poder de Dios, pues nadie puede atribuirse la realización de un signo o un prodigio, pues eso es apropiarse la gloria de Dios y si el Señor sabe que te vas a engreír, no actúa, para evitar la soberbia.
Como nos comentaba Álvaro hay que llegar al punto de san Pablo de decir:" Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mi".
.
A los seres humanos nos encanta destacar y ser admirados, porque todos andamos hambrientos de cariño y apreciación, pero sólo actuando en el silencio y en lo escondido es cuando la gloria de Dios alcanza cotas inimaginables.
.
Cuántas veces hemos oído de boca de demonios que les hacen más daño las oraciones constantes, silenciosas y ocultas de miles de monjas y monjes en los conventos y de otros en la comunión de los santos (os animo a que descubráis el tesoro de la oración litúrgica oficial de la Iglesia que se reza comunitariamente en el mundo cada día y que por supuesto podemos rezar los laicos y que es la Liturgia de las Horas; la tenéis en el Buigle, en Radio María a las 7:30h, 12:15 , 19:30 y22:30 correspondientes a Laudes, Hora Intermedia, Vísperas y Completas), que otras cosas más evidentes, aunque también necesarias.